El colectivo 1000 metros bajo tierra tiene como idea motora dar visibilidad a trabajos cinematográficos que no encuentran cabida para su proyección dentro del mapa cultural mundial.
El principio rector para la selección
del material, un principio siempre sometido a discusión, es el de proyectar todas las películas que nos llegan y que no hayan tenido estreno comercial. Es decir, elegimos priorizar una condición material de producción antes que un criterio subjetivo de máximas estéticas.
Además, consideramos fundamental acompañar las producciones con material crítico, que se propone reflexionar sobre dichas producciones y sobre la coyuntura histórico cultural en la que aparecen.
Con la experiencia obtenida en estos seis años comprendimos la necesidad de que 1000 metros bajo tierra continúe su trabajo de documentación, difusión y reflexión crítica sobre estos materiales. Un trabajo que se centra en la producción cinematográfica pero que en forma refractaria también resulta un intento de pensar
el cónclave socio cultural en el cual
nos encontramos insertos.
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